
Nunca es tarde para cambiar...
-Me has repetido eso una y mil veces- reclamé-
-Y no me cansaré hasta que cambies- me dijiste-
y seguimos caminando, uno al lado del otro, tu me mirabas con una cara, sentía en ese momento que me odiabas por mi forma de ser.
-¿No es suficiente razón que tu forma de ser daña nuestra relación?- balbuceaste con los ojos llenos de lágrimas.
Dentro de mí sentia que esa pregunta estaba de más, sabia que su compañia era suficiente razón para cambiar, pero no lo estaba haciendo, sentía que era demasiado difícil cambiar lo que he sido toda una vida de un momento a otro, y menos que alguien me viniese a pedir que cambiara.
Nunca habia notado en realidad el daño que le hacia a la gente con mi forma de ser, siempre creí estar en lo correcto dentro de mi ser tan terco y porfiado, pero cuando te miré, cuando vi realmente que estaba dañando al ser humano que mas amo, me di cuenta que estaba en un grave error.
Solo fuí capaz de pronunciar una palabra...
-Perdóname- fue lo unico que alcance a pronunciar antes de darme cuenta que debo cambiar para no perder a la persona que mas me interesa.
Los seres humanos somos tercos, necesitamos a veces aprender de las formas mas duras, y generalmente nunca apreciamos lo que tenemos, hasta que tenemos una carencia de ello.
Es difícil generalmente apreciar las cosas cuando son de facil alcance y acceso, pero cuando el camino se torna mas dificil, o nos comienza a faltar algo, es cuando le tomamos el verdadero valor a lo que tenemos.
Sólo intento no perder lo que tengo...
