
Recuerdo que esa tarde estaba muy acalorada, yo buscaba con gran necesidad un lugar agradable, con algun arbol que le diese sombra y con un poco de brisa aunque fuese un poco. Recorri largos caminos despues de aquel mal entendido que tuvimos, solo queria ver algo de naturaleza, algo agradable ya que el reflejo del sol en el cemento me estaba dejando sin aire.
Por fin divisé un pequeño arbol, el cual daba un poco de sombra y me sente en la falda de este con gran alivio; aun traía ese sentimiento amargo que me habia dejado el rato que habiamos enfrentado, siempre te lo decia, odiaba que peliaramos, fuese la razón que fuese lo odiaba.
Mi mirada estaba perdida dentro de los pensamientos que retumbaban cada vez mas dentro de mi, no podia dejar de pensar o calmar mi corazon que aun estaba acelerado; pero algo robo mi atención de todo mi mundo... un pequeño girasol que estaba creciendo al lado de este insignificante arbol, no podía explicarme como una flor tan maravillosa podia estar creciendo y desarrollandose en un lugar como ese en que lo unico natural era el arbol en el que yo estaba sentada. comencé a tocar los pequeños petalos de esta flor, sonriendo como una boba. En ese instante se acerco a mi una pequeña niña junto a su madre quien traia en su mano una botella con agua.
¿Me darias permiso?- me dijo la pequeña antes de que yo reaccionara.
ahh sii perdón- dije al mismo tiempo que reia de una manera avergonzada.
eres tu quien cuida este lugar?- Pregunté de inmediato.
Sí , mi mama me trae todos los dias para poder darle aguita a la floor que debe estar acalorada-me dijo tiernamente.
Te felicito, tienes una hermosa flor.- fue lo unico que le pude decir antes de irme con una sonrisa en mi cara.
No podía dejar de pensar en esa niña, en esa flor, en lo frágil que se veia esa flor allí rodeada de la nada, y pude darme cuenta de lo frágil que podemos llegar a ser, estamos rodeados de cosas malas a diario, cosas que nos pueden dañar, me di cuenta lo frágil que era yo, ya que todo me afectaba siempre, que cualquier cosa me dolia. Pero a la vez me pude dar cuenta que si tenemos el cuidado de alguien como esa niña, que nos trate con el amor qe ella trataba a esa flor, y la dedicación que le prestaba, haciendo que todo su mundo al rededor fuese menos agrio de lo que era.
Y me di cuenta de lo frágil que es un niño, que necesita el cuidado de su madre para poder avanzar, el amor y la protección que le hace ver un mundo mas allá de lo que sus ojos puedan ver.
Me sentía como esa flor, y como esa niña a la vez, siendo frágil y teniendo algo frágil dentro de mi. Era extraño, pero llenaba todo dentro de mí.





